¡Te invitamos a sumergirte en el amor de la Santísima Trinidad!
Medita y ora con san Juan Eudes ante el precioso misterio de la Santísima Trinidad: Descargar archivo en PDF ¡Cuánto me regocijo, Padre, porque tu Hijo y tu Espíritu Santo te aman y te alaban eternamente como conviene a tu grandeza! Consideremos lo que las tres divinas personas son y realizan en recíproca actividad. El Padre comunica incesantemente a su Hijo su ser, su vida, todas sus perfecciones, su gloria, su felicidad, sus bienes y tesoros. El Hijo atribuye sin cesar a su Padre todo cuanto de Él ha recibido y se encuentra en perpetuo estado de relación, de gloria y de alabanza con Él. El Padre y el Hijo comunican al Espíritu Santo lo que ellos son y poseen, su poder y sabiduría. El Espíritu Santo se halla en atribución constante al Padre y al Hijo, como su principio, de todo lo que de ellos recibe. Y por estas comunicaciones y procesiones divinas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no tienen sino una misma esencia, ...