Los Asociados Eudistas de Cotonou, Benín, nos invitan a orar este 19 de julio

Los asociados Eudistas de la Viceprovincia de África, comunidad de Cotonú / Benin les invitan a compartir la oración del 19 de julio, basada en la llamada de este año, en el que los Eudistas recuerdan que ya han cumplido 60 años que están en Africa.

Adoremos a Dios. Humillémonos delante de él y démosle nuestra mente y nuestro corazón, con el deseo de vivir este tiempo de oración por su único amor.

Vamos a implorar a San Juan Eudes que continúe acompañándonos como siempre lo ha hecho.

1. Canción de alabanza y acción de gracias al corazón de Jesús y María por sus innumerables beneficios. 

Estribillo: Gracias infinitas por su regalo inexpresable! Él hizo maravillas por mí, su corazón tan bueno que me tomó para él desde el vientre de su madre. El abismo de mi miseria llamó el abismo de su misericordia.

R/ Él me eligió para ser sacerdote, me puso en el rango de los príncipes de su pueblo; en su boca puso sus palabras, hizo una espada afilada.

R/ O Corazón lleno de amor, fuente de todo bien, de ti vino a mí innumerables beneficios! ¡Alabado seas!

Para tu amor, para tu gloria! Deja que cada lengua te cante, que todos los corazones te aprecien!

R/ Deja que tu gloria brille en tus misericordias, en las maravillas de tu amor: ¡Sea eternamente bendecido, alabado, glorificado por tus hazañas!

 2.- Texto bíblico: Mateo 8, 18-22 y 9, 9 

En ese momento, Jesús, al ver una multitud a su alrededor, ordenó ir al otro lado del lago. A continuación, un maestro de la Ley le acercó y le dijo: "Maestro, te seguiré a donde quiera que vayas", pero le dijo: "Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene lugar para descansar la cabeza" En ese momento, Jesús vio, por cierto, a un hombre llamado Mateo sentado en su oficina de recaudación de impuestos. Él dice: "Sígueme". El hombre se levantó y lo siguió. Otro hombre que fue uno de sus discípulos le dijo: "Maestro, déjame ir primero a enterrar a mi padre". Jesús le respondió: "Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos". 

3.- Reflexión 

La radicalidad del llamado a seguir a Cristo es un requisito de todos los tiempos. No se trata solo de desprenderse de toda comodidad (el Hijo del Hombre no tiene lugar de morada), sino también de no arrastrarse (respuesta inmediata). El llamado de Mateo a dejar la mesa del publicano para seguir a Jesús parece extraordinario y confirma la inmediatez de seguir a Cristo propuesta en el primer pasaje. Estas son las características de la llamada y nuestra respuesta debe ser una elección deliberada.

4.- Texto de San Juan Eudes (OC. I 245-256, leccionario Propio 13, Pag. 53-54) 

La sumisión continua que debemos tener al santo querer de Dios es la virtud más universal, y cuyo uso es para nosotros el más habitual, porque en cualquier momento se presenta la oportunidad de renunciar a nuestra propia voluntad, para someternos a la de Dios. Además, como cristianos que deben estar revestidos con los sentimientos y las disposiciones de nuestra cabeza, no solo debemos someternos a Dios y a todas las cosas por el amor de Dios, sino que también debemos poner toda nuestra satisfacción, nuestra dicha y nuestro paraíso en esto. Esta es la oración que hacemos todos los días a Dios. "Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo" Tiempo de silencio y meditación

5.- Oración espontánea

 1- Adorar, contemplar, maravillarse, admirar.

2- Dar gracias, reconocer los regalos del Señor, decir gracias.

3- Vivir el perdón, tomar conciencia de la distancia que existe entre la propia vida y la maravilla del amor de Dios.

4- Intercede por Eudistas y obras Eudistas.

5- Para entregarse a Dios, para darse a sí mismo como testigo, para entregarse a la misión.

6.- Oración final 

 Dios de poder y misericordia, en tu amor inagotable, llenas a los que te imploran, mucho más allá de sus méritos y sus deseos, tú que dijiste: "si dos o tres están juntos en mi nombre, estoy aquí, en medio de ellos", multiplica por nosotros tus gestos de misericordia. Aquí estamos reunidos por tu nombre, derrama en nuestros corazones la luz y la fuerza de tu espíritu, para que podamos conocer los designios de tu voluntad y así lograr lo que te agrada, con amor y con un gran corazón. Por Jesucristo Nuestro Señor ¡Amén!

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