Sacerdocio y Corazón de Jesús y María en San Juan Eudes

La importancia del sacerdocio y del Corazón de Jesús y María es evidentes en sus escritos.

Esta semana la Iglesia celebra tres realidades que para san Juan Eudes son fundamentales: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, El Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María. Si bien las últimas se celebran por separado (viernes y sábado), para san Juan Eudes no hay sino un solo Corazón: El Corazón de Jesús y María. A continuación se hace un breve comentario de cada una:


El Sacerdocio

El “referente de los sacerdotes” siempre será Cristo, pues él ha sido “el soberano sacerdote inmolado así mismo y como hostia santa se ha inmolado para la gloria de Dios Padre y para nuestra salvación” (O.C. III, 293). Por eso la acción de gracias en primer lugar es para él, los sacerdotes deben pedir perdón por las faltas cometidas en las funciones del sacerdocio a él y suplicarle que les dé el Espíritu de su divino sacerdocio.

Para san Juan Eudes, los sacerdotes son tan importantes que los considera como los grandes santos que han sido escogidos desde toda la eternidad por el Santo de los Santos, para ser revestidos, en excelentísima manera, de su admirable santidad (O.C. III, 3). Sin embargo, esta elección que hace el Señor lo hace para que su nombre sea anunciado: “Él los ha escogido para que le sirvan y amen por ustedes mismos, como también para que le hagan servir y amar por los demás; con este fin deben anunciar a todo el mundo sus virtudes, es decir, las perfecciones y excelencias, los misterios y las maravillas de Aquel que los ha sacado de las tinieblas y del pecado a su admirable luz” (O.C. III, 8).

Aunque sus escritos con respecto al sacerdocio son numerosos, es de destacar que para el santo del siglo XVII, el sacerdocio es: un asociado a la Santísima Trinidad, un enviado de Jesús para actuar en su nombre, un predicador de la Palabra de Dios, un testigo de las exigencias del Evangelio, un partícipe del sacerdocio de Jesucristo, un pastor según el corazón de Dios, un celoso por la salvación de las almas, entre otros títulos honoríficos…

 El Corazón de Jesús

San Juan Eudes es reconocido en la Iglesia por el culto litúrgico a “los sagrados corazones de Jesús y María”. Esto nos hace pensar en la calidad y cantidad de los escritos producidos por él. En uno de estos escritos, llamado “Sobre el Admirable Corazón de Jesús” (O.C. VIII, 350-352), habla de este así:

“El Corazón de Jesús, nuestro Salvador, es una hoguera ardiente de amor por nosotros. De un amor que purifica, ilumina, santifica, transforma, deifica.

En ese amor se aquilatan los corazones más que el oro en el crisol. Ese amor disipa las tinieblas del infierno que cubren la tierra y nos hace penetrar en la luz admirable del cielo…

El corazón de Jesús es una hoguera que envía sus llamas en todas las direcciones, en el cielo, en la tierra y en todo el universo…

El corazón de Jesús es un amor tan ardiente que, todos los torrentes y diluvios de sus pecados no logran apagarlo: las aguas torrenciales no podrían apagar el amor”.


El Corazón de María

El Corazón de María es Jesús. San Juan Eudes habla del Corazón de María así (O.C. VI, 148):

“Allegarse al Corazón de María es encontrarse con Jesús. El corazón representa todo el interior del hombre, pero principalmente su amor. Por eso, cuando honramos al Corazón de María no queremos recordar algún misterio, acción o cualidad, y ni siquiera la persona dignísima de la Virgen, sino la fuente y el origen de la santidad de todo ello: su amor y caridad.

Ustedes, todos los sedientos, vengan presurosos a beber de esta fuente: ¿Por qué vacilan? ¿Temen acaso rebajar la bondad de su Redentor cuando les dirige al Corazón de su madre? Porque María nada es, nada tiene y nada puede sino de Jesús, por él y en él. Es Jesús el que lo es todo, lo puede todo y lo hace todo en ella”.


Tres fiestas que nos recuerdan la actualidad de san Juan Eudes

En estos días se recordarán algunos textos específicos sobre el Sacerdocio de Jesucristo, el Corazón de Jesús y el Corazón de María como ambientación para vivir la fiesta, la solemnidad y la memoria obligatoria que nos ofrece la Iglesia. San Juan Eudes es un santo que a partir de su experiencia de fe vivida en una realidad concreta, aporta a una mejor vivencia del ministerio sacerdotal y del amor puro que se profesa en el Corazón de Jesús y María que es una hoguera que no se puede apagar en el cristiano.

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