Con amor inmenso y eterno nos ama el Corazón de Jesús - Tercer día del Triduo Eudista al Corazón de Jesús


Para conocer la manera como el Corazón de Jesús nos ama, debemos tener presentes dos aspectos: no hay principio ni fin de tal amor y comprende todo pasado, presente y futuro en forma estable y permanente. Por tal motivo, el Corazón de Jesús está lleno de amor eterno hacia nosotros.


TERCER DÍA
EL AMOR DEL CORAZÓN DE JESÚS

Inicio:
En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Ave cor Sanctissimum

Alégrate, Corazón santo
Alégrate, Corazón manso
Alégrate, Corazón humilde
Alégrate, Corazón puro
Alégrate, Corazón ferviente
Alégrate, Corazón sabio
Alégrate, Corazón paciente
Alégrate, Corazón obediente
Alégrate, Corazón solícito
Alégrate, Corazón fiel
Alégrate, Corazón fuente de toda felicidad
Alégrate, Corazón misericordioso
Alégrate, Corazón, lleno de amor, de Jesús y de María.
Te adoramos,
te alabamos,
te glorificamos,
te damos gracias.
Te amamos con todo nuestro corazón,
con toda nuestra alma,
con todas nuestras fuerzas.
Te ofrecemos nuestro corazón,
te lo entregamos,
te lo consagramos,
te lo inmolamos.
Acéptalo y poséelo plenamente,
purifícalo,
ilumínalo
y santifícalo,
para que en él vivas y reines,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.


Lectura
CON AMOR INMENSO Y ETERNO NOS AMA EL CORAZÓN DE JESÚS

Con un amor eterno nos ama el Corazón de Jesús.

El divino Corazón de Jesús está lleno de amor eterno hacia nosotros. Para comprender bien esto, hay que saber que hay dos elementos constitutivos de la eternidad. En primer término, no tiene principio ni tendrá fin y en segundo lugar, comprende todo tiempo pasado, presente y futuro, y esto en forma estable y permanente, juntando todos estos tiempos en un solo espacio y punto indivisible e inmóvil.

Y precisamente en esto radica su diferencia con el tiempo, que corre sin descanso, de suerte que el momento que llega empuja al que le precedió y así sucesivamente, sin que jamás puedan dos instantes fundirse por decirlo así en uno solo. Por el contrario, en la eternidad todo es permanente, estable, inmóvil, inmutable.

He aquí por qué el amor eterno del Corazón de Jesús comprende dos cosas. Una primera consiste en que este Corazón incomparable nos ha amado desde toda la eternidad, antes de que existiéramos, y de que hubiéramos podido conocerlo y amarlo; no obstante, y aun sabiendo que lo habríamos de ofender, ya que nuestros pecados los tenía presentes aún antes de cometidos, su ciencia infinita, nos amó con eterno amor: «Me amó con amor eterno».

La segunda es que, en cada instante nos ama con todo el amor con que nos ha amado y nos amará en todos los instantes que pudiéramos suponer en la eternidad. Y en ello estriba la gran diferencia que existe entre nuestro amor y el divino. En efecto, el amor nuestro es una acción pasajera, en cambio, el de Dios no es de la misma naturaleza, ya que el amor que nos ha tenido, supongamos desde hace cien mil años, permanece aún en su Corazón acrecentado con el que nos profesará dentro de otros cien mil años, pues la eternidad hace que en Dios no haya ni pasado ni porvenir, sino que todo sea presente y actual. De tal suerte, Dios nos ama ahora con todo el amor que nos ha tenido desde toda su eternidad y con el que por toda la eternidad nos ha de seguir amando.

¡Eternidad! ¡Eternidad de amor! ¡Amor eterno! Si yo hubiera existido desde toda la eternidad, desde entonces hubiera debido amarte; no sé si aún ahora he comenzado a amarte en la forma debida. Al menos que comience a hacerlo desde ahora, ¡Salvador mío!, y que inicie a hacerlo como Tú me lo pides. ¡Dios de mi corazón!, me doy a Ti para unirme al amor que me profesas desde toda la eternidad, a fin de amarte con el mismo amor. Me entrego igualmente a Ti para unirme al amor con que tu Padre te ama, y al amor con el cual Tú a Él lo amas antes de principio del tiempo, a fin de amar al Padre y al Hijo con un amor eterno, como lo mereces.

El Corazón de Jesús nos ama con un amor inmenso.

El amable Corazón de nuestro Jesús nos ama inmensamente, pues el amor divino e
El amable Corazón de nuestro Jesús nos ama inmensamente, pues el amor divino e increado que tiene, no siendo otra cosa que Dios mismo, y Dios siendo inmenso, tal amor ha de ser por lo mismo inmenso a su vez. Dios está en todas partes, en todo lugar y en toda cosa y su amor, por consiguiente, participa de los mismos caracteres; de suerte que, el Corazón de Jesús no nos ama sólo en el cielo o en cualquier otro lugar, sino que nos ama en el cielo y en la tierra, en el sol, en las estrellas y en todo lo creado. Nos ama en todos los corazones de todos los habitantes del cielo y en los de cuantos sientan por nosotros algo de caridad sobre la tierra; porque toda caridad que hay en los corazones del cielo y de la tierra no es sino una participación del amor del Corazón de Jesús hacia nosotros. Y voy más lejos, no temiendo afirmar que nos ama aún en el corazón de nuestros enemigos, a pesar del odio que por nosotros puedan experimentar; más aún, me atrevería a asegurar que nos ama en el infierno mismo con el corazón de los demonios y de los réprobos, no obstante la rabia que abriguen contra nosotros, pues este divino amor está donde quiera y llena, por lo mismo, como el mismo Dios, la tierra y los cielos y hasta los infiernos.



¡Amor inmenso!, me pierdo y me abismo en las llamas y ardores que llenan todo ser creado, para amar a mi Dios y a mi Salvador en todo lugar y en toda cosa. ¡Jesús!, te ofrezco todo el amor inmenso de tu Corazón adorable, y el del Corazón de tu Padre junto con el del Corazón de tu amantísima Madre y con el de todos los corazones que te aman en el cielo y en la tierra; y deseo ardientemente que todas las criaturas del universo se conviertan en una sola hoguera gigantesca de amor hacia Ti.


Oración final

¡Santísima Trinidad, alabanzas infinitas te sean dadas eternamente por todos los milagros de amor que operas en el Corazón de mi Jesús! Te ofrezco el mío, con el de todos mis hermanos, suplicándote, muy rendidamente que tomes de ellos entera posesión y que aniquiles en los mismos cuanto te desagrade, para establecer en todos el reino de tu amor soberano. Amén.
R./ Amén.

Para la meditación personal y/o comunitaria:

¿He sido consciente de que cada episodio de mi historia tiene una manifestación del amor de Jesús para mí?

¿Qué voy a hacer concretamente  para amar más a Jesús?

¿Cómo puedo convertirme en un Evangelio viviente que transmita a los demás el amor ardentísimo que brota del Corazón de Jesús?


LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Jesús, escucha nuestra oración.
Señor, ¡Escúchanos!
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón divino de Jesús, ten piedad de nosotros.
Corazón amante de Jesús, ten piedad de nosotros.
Corazón manso de Jesús, ten piedad de nosotros.
Corazón humilde de Jesús, ten piedad de nosotros.
Corazón misericordioso de Jesús, ten piedad de nosotros.
Corazón fiel de Jesús, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Corazón del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, origen del Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de la Trinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Trono de la Divina Voluntad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Corazón de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón adorable de Jesús, ten piedad de nosotros.
Corazón amable de Jesús, ten piedad de nosotros.
Corazón admirable de Jesús, ten piedad de nosotros.
Corazón incomparable de Jesús, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hoguera de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, milagro de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón, norma de paciencia de Jesús, ten piedad de nosotros.
Corazón, espejo de obediencia de Jesús, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, modelo de virtud, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Fuente de toda gracia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, herido de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, altar de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, sacerdote del amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima del amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, sacrificio eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, incensario de oro, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, cáliz que embriaga, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, néctar que deifica, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, consuelo de los afligidos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, refugio de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, celoso por las almas, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, ladrón de corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, queridísima herencia nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra dulce esperanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, alegría de nuestro corazón, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,  gozo de nuestro corazón, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tesoro de nuestro corazón, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paraíso de nuestro corazón, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, vida de nuestro corazón, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey de nuestro corazón, ten piedad de nosotros.

Muéstrate propicio, perdónanos Jesús.
Muéstrate propicio, escúchanos Jesús.

De todo pecado, líbranos, Jesús.
De la soberbia de la vida, líbranos, Jesús.
Del amor desordenado, líbranos, Jesús.
De la ceguera del corazón, líbranos, Jesús.
Del rechazo a tus inspiraciones, líbranos, Jesús.
De la muerte eterna, líbranos, Jesús.

Por tu corazón amantísimo, escúchanos, Jesús.
Por tu gran odio al pecado, escúchanos, Jesús.
Por tu infinito amor al Padre, escúchanos, Jesús.
Por tu dulcísimo amor a tu Santísima Madre, escúchanos, Jesús.
Por tu ardiente caridad a tus devotos, escúchanos, Jesús.
Por tu amor a la cruz, escúchanos, Jesús.
Por tus inmensos dolores, escúchanos, Jesús.
Por tu exceso de amor y por tus grandes dolores sufridos en la muerte, escúchanos, Jesús.
Por tus gozos eternos, escúchanos, Jesús.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, perdónanos Jesús.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Jesús.

Jesús, óyenos.  Jesús, escúchanos.

Oremos:

¡Oh Dios, que por tu gran caridad nos haces miembros de tu Hijo único e hijos tuyos y que quisiste tener un solo Corazón con nuestro Padre; te pedimos que encendidos en el fuego de tu amor y en la llama de caridad del Corazón amantísimo de Jesús, cumplamos en todo tu voluntad con el gran corazón y, deseando lo que es correcto, merezcamos cumplir estos deseos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

  

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