“Ser Eudista es ser mariano”: Animador de la Unidad de Espiritualidad Eudista

El 07 de octubre se celebra la memoria obligatoria de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario, una de las advocaciones de María universalmente conocidas. 

El padre Álvaro Duarte Torres, animador de la Unidad de Espiritualidad Eudista y Vicerrector de la Casa de Formación Eudista “La Misión”, de la Provincia Minuto de Dios, presidió la Eucaristía en la que meditó acerca de esta memoria litúrgica. 

En su homilía destacó la importancia del Rosario en la vida de los Eudistas y de todo cristiano: ser Eudista es ser mariano (descargue las meditaciones eudistas para el rosario). En efecto, “al contemplar el Rosario no hacemos algo distinto que contemplar al Señor Jesús. Por eso san Juan Eudes dice que allegarse a María es encontrarse con Jesús y allegarse a Jesús es encontrarse con María”. Igualmente, el padre Duarte hizo hincapié que, si bien en tiempo de san Juan Eudes el Rosario que se meditaba tenía otra estructura, pues constaba de 63 Avemarías en honor a los 63 años de vida de María, el sacerdote francés no dejaba de rezarlo, a tal punto de llevar siempre un rosario y recomendarlo a todos los fieles cristianos: “San Juan Eudes se refiere al Rosario de santa Brígida que tiene seis decenas. Tiene 63 Avemarías en honor de los 63 años, que, según la tradición, vivió la Virgen sobre la tierra. Tiene siete Padrenuestros en honor de los siete dolores y de las siete alegrías de la Virgen. Este Rosario de santa Brígida se ha usado en Lourdes y en san Sulpicio”, destacó el padre Álvaro. 

San Juan Eudes asegura que “solo una ceguera extrema, una prodigiosa ignorancia en las cosas de Dios nos puede hacer dudar que el uso del rosario de la santísima Virgen provenga del cielo y haya sido inspirado por Dios, ya que es aprobado y practicado por toda la Iglesia universal. Contiene las oraciones más santas que podemos hacer, esto es, el Padrenuestro, el Avemaría y el Credo”. Para comprender esto, la Palabra de este día nos dice: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido bien. De por sí, el rezo del Rosario brota de esa experiencia sencilla de fe que nos asegura este encuentro mariano y cristológico con quienes son los Superiores de nuestra Congregación”, puntualizó el padre Álvaro Duarte.

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