Amable y admirable Corazón de María, madre de mi Salvador, postrado(a) a tus pies, en unión(a) a la humildad, la devoción y el amor de todos los corazones del cielo y de la tierra, que te aman, te saludo, te honro, y hoy te escojo como a mi soberana Señora, mi madre querida, la Reina de mi corazón, reconociendo que en el cielo y en la tierra, según Dios, no hay nada más digno de amor y de veneración que tu sagrado Corazón, que es uno con el Corazón de tu Hijo. Mi deseo más grande y mi más especial devoción es honrar este Corazón, amarlo y pertenecerle totalmente. Por esta razón le ofrezco, le entrego y le CONSAGRO el mío para siempre. Deseo que todos los sentimientos, los afectos, los latidos de mi corazón, las respiraciones y, en general, todo lo que procede de mi corazón sean actos de alabanza, de honor y de amor para tu amable Corazón. Virgen bondadosa, recibe estos sentimientos de mi corazón y concédeme, por favor, esta gracia, que humildemente te pido: que yo...
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